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  • Foto del escritorVictor Hugo Villegas

¿Cómo entender a un ser querido que padece un trastorno de ansiedad¿ (parte II)

Si bien existen múltiples mitos sobre la ansiedad, ¿cómo se manifiesta la ansiedad en el día a día de una persona que padece un trastorno ansioso? En estos casos, la ansiedad opera como una alarma constante que te avisa que estás en peligro y no cuentas con las herramientas para salir de él, pudiendo llegar a sentirte desesperado. Si bien hay situaciones en las que es esperable -y hasta deseable- estar ansiosos (por ejemplo, el primer día de universidad, una amenaza de despido o la espera de los resultados de un examen médico importante), las personas con trastornos ansiosos experimentas ese nivel de preocupación ante situaciones que no son adaptativas: salir a un parque (agorafobia); ir a un cumpleaños (fobia social); una discusión familiar (trastorno de pánico); una cucaracha (fobia específica) ¡o incluso estar ansioso sin un gatillar específico! (ansiedad generalizada).


Considerando que el miedo es la base de la ansiedad, debemos validar la sobre-preocupación de las personas con trastornos ansiosos ante ciertos temas que nos resultan banales, sobre-preocupación que se traduce en sobre-pensar en distintos escenarios (generalmente, catastróficos) ante una situación percibida como amenazante. Así, un individuo que se siente amenazado se pondrá a la defensiva y/o evitará ciertas situaciones, por lo que comprender aquello nos permitirá entender su ambivalencia a la hora de interactuar con otros. Por tanto, si tu padre, madre, pareja, hijo, hermano, etc. se pone a la defensiva contigo porque no le contestaste un mensaje pronto al salir del trabajo, piensa en los miedos que podrá estar atravesando antes de enfrascarse en una discusión.




En base a lo anterior, la mayoría de las personas con trastornos ansiosos tienen gatillantes específicos (peleas, contextos, objetos específicos, etc.), los que al identificarlos y conocer sus principales manifestaciones, suelen poder abordarse adecuadamente. Por tanto, para que una persona que padece de un trastorno ansioso pueda entenderse y ayudar a otros a ser comprendido, resulta necesario reconocer lo que ésta necesita y lo que no necesita para sentirse seguro. Ya que ninguna ansiedad es igual a otra, lo que para una persona puede ser aliviante para otra puede resultar ansiógeno, por lo que identificar y comunicar los factores de riesgo y protectores ante la ansiedad de cada individuo constituye una medida esencial de autocuidado y afrontamiento de la ansiedad.


Si compartes con una persona que padece un trastorno ansioso o tú mismo lo padeces y quieres tener más herramientas de afrontamiento, ¡el equipo de COS puede ayudarte!


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