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  • Foto del escritorVictor Hugo Villegas

¿Cómo entender a un ser querido que padece un trastorno depresivo? (parte I)




Si bien todos nos sentimos tristes o “bajoneados” en ciertos momentos, los trastornos depresivos implican un persistente estado de ánimo depresivo y pérdida de interés o energía en lo que antes sí generaba interés, afectando negativamente la vida cotidiana y las relaciones interpersonales, exacerbando el aislamiento y reforzando consigo la sensación de soledad, lo que representa un verdadero círculo vicioso. Aaron Beck, famoso psiquiatra estadounidense, denomina aquello como la triada cognitiva de la depresión, donde una mirada negativa de sí genera una mirada negativa del mundo y ésta, una mirada negativa del futuro, generando desesperanza y aumentando la mirada negativa de sí.


Dentro de los trastornos depresivos encontramos varios tipos, clasificadas según la última edición del Manual Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V) en trastorno de desregulación destructiva del estado de ánimo; trastorno de depresión mayor (forma más conocida); trastorno depresivo persistente (distimia) y trastorno disfórico premenstrual. Por otra parte, aunque no son clasificadas como categorías diagnósticas propiamente tal, existen otras manifestaciones depresivas tales como: depresión posparto; depresión por duelo no elaborado; fase depresiva del trastorno afectivo bipolar.


A pesar de que los trastornos depresivos provocan gran sufrimiento en quienes lo padecen (el 6,2% de chilenos padecen depresión y el 15,% está bajo “sospecha” de depresión según el MINSAL (2023)), aún existen múltiples mitos que obstaculizan un buen trato y comprensión hacia aquellas personas que presentan depresión. Es nuestro labor como sociedad reconocer y desmitificar dichos mitos para ser un real apoyo para quienes sufren por su ansiedad:


Mito

Realidad

La depresión mejora cuando te pones a hacer cosas para sentirte mejor.

Cuando una persona está deprimida no es que una persona no quiera realizar las actividades que realizaba antes, sino que no tiene la energía para llevarlas a cabo aunque quiera.

La depresión no se cura.

Pese a que hay personas con mayores probabilidades de cursar episodios depresivos varias veces en su vida, ya sea por factores genéticos, ambientales o estructurales (de personalidad), con un adecuado tratamiento interdisciplinario puede llevarse a cabo una vida normal

La depresión es estar siempre triste.

Un mito aún arraigado en la sociedad es que la depresión implica estar todo el tiempo triste. Nada más alejado de la realidad: las personas con depresión pueden mostrarse alegres en múltiples ocasiones. De hecho, hay personas con tendencia a la desmotivación y/o irritabilidad, manifestando escasa o nula tristeza.

La depresión es menor en hombres.

Si bien la incidencia y prevalencia de la depresión es mayor en mujeres, son cada vez más los hombres que padecen depresión. Muchos de ellos pasan desapercibidos, ya que tienden a mostrarse más irritables y desganados que tristes, escondiendo a su vez sus síntomas.

Si tengo depresión, debo tomar antidepresivos para siempre.

Los médicos prescriben antidepresivos para aumentar la energía, pudiendo utilizar luego esa energía para las actividades que se desean realizar. Una vez se alcanza cierto nivel de funcionalidad, los médicos disminuyen lenta y progresivamente los medicamentos.

Las personas con depresión prefieren estar solas.

Si bien a priori las personas deprimidas suelen señalar que prefieren estar solas, ello es parte de una ambivalencia, puesto que no quieren mostrarse deprimidas ante otros y prefieren aislarse, aunque ello fomente su soledad.



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