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¿Cómo abordar las diferencias de opinión con mis cercanos?

Muchas veces nos toca compartir con personas que tienen diferentes opiniones o puntos de vista sobre algún tema, y por fallas de comunicación, en vez de ser una conversación enriquecedora termina siendo una discusión cargada de tensión. Con algunas estrategias de comunicación podemos ir generando espacios más seguros para expresar nuestras opiniones y para escuchar respetuosamente las opiniones de otros, aún sean diferentes a las nuestras. 

El primer principio para abordar una conversación tiene que ver con la tolerancia, recordar que todos somos diferentes. Si bien escuchamos constantemente esto, a veces olvidamos que el ser diferentes incluye no solo la forma de ser de las personas, sino también sus experiencias y vivencias. Todo esto influye directamente en la forma de ver las cosas de cada uno, generando que podamos tener diferentes opiniones sobre las cosas.  Por esto, recuerda que las opiniones no son verdades absolutas, sino que son puntos de vista subjetivos, asociados a la percepción que tiene una persona sobre el asunto en cuestión. Si planteas tu opinión como un hecho objetivo, no dejarás espacio para la conversación abierta, sino que generarás inmediatamente una invalidación a lo que piensa el otro.


De la mano de esto, va el comunicar sin una superioridad moral. Recuerda que las opiniones que podamos tener sobre algún tema no son hace mejores o peores que el resto, pues simplemente tiene que ver con la manera de percibir un hecho. Si creemos que el otro es menos inteligente, menos culto, o incluimos otros prejuicios debido a su manera de pensar, de inmediato quitamos la tolerancia de por medio, pues si no estamos hablando de hechos objetivos, todos tenemos el derecho de opinar según lo que nos haga sentido en línea con nuestros valores, experiencias, objetivos, etc. 


Por último, recuerda que, si vas a conversar sobre temas subjetivos, cada opinión es igual de válida. Si crees que puedes aportar, hazlo de manera tranquila y sin imponer tu verdad. Recuerda que estas conversaciones no son una competencia, por lo que, si vas intentando ganar y convencer a la otra persona de pensar como tu lo haces, probablemente te enfrasques en una situación tensa y sin salida.

En cuanto a la conversación en sí, toma mucha importancia la manera en que nos comunicamos, pues por mucho de que seamos tolerantes, si comunicamos equivocadamente, podemos generar un malentendido. Lo primero tiene que ver con la escucha, pues el comunicar no es solo hablar sino también estar abiertos a lo que le otro tiene para decir, de manera calmada, atenta, sin jugar ni interrumpir. Así lograremos que el otro sienta que importa lo que tenga para decir, además, podremos ver un punto de vista diferente al nuestro. Cuando te toque exponer tu opinión hazlo sin atacar, encontrando palabras que reflejen un mensaje conciliador y no acusatorio, generando una instancia de compartir opiniones, e incluso enriquecer nuestros puntos de vista, sin atacar al otro. 

Por otra parte, un punto fundamental a la hora de comunicarnos es recordar que el mensaje lo va a recibir otra persona, por lo que al expresarme debo hacerlo pensando en cómo el otro puede entender lo que le estoy diciendo. Si bien suena como algo obvio, muchas veces fallamos al comunicar pensando en cómo nos gustaría a nosotros que nos dijeran las cosas, en vez de pensar en el otro. 

Como último tip, intenta mantener siempre el foco de la conversación claro. A veces la pasión que sentimos por el tema en cuestión nos hace olvidar de la finalidad de la conversación: compartir con el otro.  Pero, si mantenemos el objetivo en mente, nos puede resultar más fácil volver a lo importante: escuchar y conversar sin juzgar. 

Si a pesar de estas ideas, la conversación sube de tono y se enfrascan en una situación tensa, recomiendo finalizar la conversación, comunicando que cada uno tiene su manera de pensar y que quizás es hora de cambiar de tema. 


 
 
 

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