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Motivos de consulta que se trabajan desde la psicoterapia

La psicoterapia es un espacio donde las personas de cualquier edad pueden trabajar lo que necesiten, sin barreras. No existe un motivo de consulta específico que sea requisito para ir a terapia, ni tampoco la gravedad. Es decir, en terapia se puede trabajar lo que cada persona crea que un psicólogo pueda ayudar a resolver. 

Sin embargo, es importante recordar que en la psicoterapia no se trabaja con fármacos, pues los psicólogos no somos médicos. El método clásico de trabajo es mediante el habla o el juego, dependiendo de la edad del paciente, pero existen también otras terapias que incluyen otras técnicas.

Los principales motivos por los que los pacientes deciden consultar tienen que ver con malestar en su día a día, en su ánimo, motivación o energía. Un ejemplo de esto podría ser un cuadro depresivo, donde la persona se siente triste o irritada gran parte del día, perdiendo la capacidad de disfrutar, donde se afecta el sueño o el apetito, o incluso se pierden las ganas de vivir. Otra razón podría ser la presencia de ansiedad en gran parte del día o incluso noche, en donde el paciente siente que ha perdido el control de su vida, debido a estar con una preocupación constante que desgasta y desespera. 


También tenemos a los pacientes que forman parte de personas con neurodivergencia, tales como TEA o TDAH, en donde se puede usar este espacio para generar herramientas de adaptación o ayuda para asimilar el diagnóstico, tanto a los pacientes como a sus familias. 

Podría mencionar muchos diagnósticos más que pueden ser vistos en psicoterapia, tales como TAB, Psicosis, Trastornos de Personalidad, Trauma, Adicciones, Duelo, Vulneración de derechos, etc. Sin embargo, el punto es recordar que todo lo que necesites reparar desde el habla, generando herramientas de resolución, autoconocimiento y comunicación, puede ser trabajado desde la psicoterapia.

Incluso sin diagnóstico específico, podrías querer trabajar otras temáticas, tales como fortalecimiento de autoestima, ayuda con el manejo de las emociones, herramientas de crianza, ayuda en conflictos relacionales, temas vocacionales, entre tantos otros. Solo recuerda que no necesitas un diagnóstico o sintomatología grave para asistir a terapia, sino que basta con tener ganas de mejorar y conocerse. Busca a un especialista que se acomode a tus necesidades y a tu grupo etario, para poder realizar un proceso adecuado, en el que te sientas a gusto para poder exponer tus temas con confianza.


 







 
 
 

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